El virus dengue, transmitido principalmente por el mosquito Aedes aegypti, perteneciente a la familia Flaviviridae, ha desencadenado brotes significativos en Latinoamérica. Sólo en 2023 se registraron 4,5 millones de casos de la enfermedad. La propagación del mosquito ha suscitado preocupación en países como Chile, donde su presencia se ha detectado en diversas regiones, lo que llevó al Ministerio de Salud a emitir el Decreto Nº28 para controlar el vector y reforzar la vigilancia epidemiológica. A pesar de la historia de Chile en la lucha contra el dengue desde el siglo XIX y la erradicación del vector en la década del 50’, se han reportado casos esporádicos, especialmente en Rapa Nui. Desde 2016, se han confirmado poblaciones de A. aegypti en varias regiones continentales, lo que ha llevado a la declaración de alerta sanitaria en múltiples áreas. El cambio climático ha contribuido al aumento de arbovirus, facilitando la expansión del mosquito. Modelos matemáticos han identificado áreas propicias para su asentamiento, incluyendo la costa central de Chile. El diagnóstico temprano del dengue se basa en la anamnesis y pruebas de laboratorio específicas. La prevención y el control del mosquito son cruciales para evitar la transmisión endémica en Chile, requiriendo colaboración entre instituciones gubernamentales y la sociedad civil. Aunque la erradicación del mosquito sería ideal, los desafíos climáticos y poblacionales exigen medidas preventivas y una preparación adecuada para enfrentar la enfermedad.
Palabras clave: Fiebre quebrantahuesos; dengue; enfermedades transmitidas por Aedes
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