Se trata de un estudio pionero en el país, que fue licitado y adjudicado a la Facultad de Medicina Veterinaria de la Universidad Católica de Chile y que se aplicó en diciembre de 2021 a 17.458 hogares de 35 comunas, con el apoyo de funcionarios municipales y de delegaciones presidenciales. Compartir este artículo: Un inédito informe del Programa Mascota Protegida de la Subsecretaría de Desarrollo Regional y Administrativo (Subdere), dio a conocer por primera vez una estimación poblacional animal, que reveló que en Chile existen 12.482.679 perros y gatos con dueños y que otros 4.049.277 no tienen ninguna supervisión (es decir, sin dueño visible conocido). Se trata de un estudio pionero en el país, que fue licitado y adjudicado a la Facultad de Medicina Veterinaria de la Universidad Católica de Chile y que se aplicó en diciembre de 2021 a 17.458 hogares de 35 comunas, con el apoyo de funcionarios municipales y de delegaciones presidenciales. “Este informe es sumamente relevante porque nos entrega como un insumo una metodología que no existía para calcular la población de perros y gatos. Esto es fundamental para poder diseñar e implementar políticas públicas intersectoriales que busquen solucionar problemas asociados a la tenencia responsable de mascotas y poder evaluarlas objetivamente”, explicó la subsecretaria de Subdere, María Paz Troncoso. Fernando Mardones, director de pregrado de la Escuela de Medicina Veterinaria UC destacó que el estudio “permite hacer un mapeo con respecto a cuáles son las zonas, provincias o comunas, que hoy día están deficitarias con respecto a temas estructurales de cuidado de mascotas y permite a los médicos veterinarios poder identificar dónde contribuir, no sólo desde los conos urbanos”. Resultados De los animales que tienen tutores, 8.306.650 son perros y 4.176.029 son gatos. De los perros, 84% vive en zonas urbanas y 16% en rurales, mientras que el 86% de los gatos lo hace en ciudades. En tanto, se proyectó que por cada 2,4 perro con dueño hay uno que no tiene ninguna supervisión al deambular en la calle, mientras que, por cada 7,1 gatos, hay uno en esa condición. Es decir, existen 3.461.104 perros y 588.173 gatos sin tutor conocido. Tienen un alto vínculo con su familia, pero pocos los registran Además de la estimación demográfica, los investigadores detectaron otras características importantes en la tenencia de mascotas. Por ejemplo, la principal razón para tener una mascota es tenerla de compañía (89,1%) y 92,1% fue considerada como miembro de la familia y motivo de felicidad para ella. Sin embargo, a la hora de hablar de cuidados, solamente un 27,4% de las mascotas tiene microchip y está inscrita en el Registro Nacional de Mascotas. “Hay que recordar que todos los tutores de perros y gatos, tienen la obligación legal de registrarlos y microchipearlos hasta 90 días después de su obtención. Con esto, podemos identificar al dueño de cada animal para casos de extravíos, robos o accidentes”, dijo la jefa del Programa Mascota Protegida, Carolina Guerrero. Asimismo, se detectó que 51% de las mascotas duerme afuera de las casas y 48%, adentro; que 19,8% de ellos salen solos a la calle, mientras que 23% sale cuando lo sacan a pasear y 56,6% nunca va a la calle. Respecto a sus cuidados de salud, 65% va al veterinario al menos una vez al año y, aunque los tutores siguen sus instrucciones, igual existe un 3,1% de personas que alguna vez han decidido medicarlos por su cuenta con antibióticos humanos. “La salud de los animales incide en la salud de las personas y el ambiente, es lo que llamamos actualmente ‘Una Salud’, por lo que la automedicación, no administrar un antibiótico según lo indicado, o usarlos de forma incorrecta en las mascotas, está generando resistencia de las bacterias y por lo tanto favoreciendo la diseminación de patógenos en todo el mundo”, sostuvo Claudia Aguirre, veterinaria de Mascota Protegida. Tener una mascota conlleva un gran compromiso emocional y legal, por eso el estudio también abordó las razones de quienes no tienen ninguna. Nueva metodología Además de la relevancia de contar con datos estadísticos de población animal que nunca habían existido en Chile, el estudio creó una metodología llamada “Entore”, con la que se podrá estandarizar los análisis poblacionales que vengan a futuro. También, posibilitó la creación de un Índice de Tenencia Responsable (ITR) que evalúa cómo responde cada comuna a múltiples criterios, como esterilización, vacunación y maltrato animal, entre otros, indicador que a futuro será útil para priorizar las áreas para ser intervenidas en la materia. “Desarrollamos un modelo demográfico pionero que permitirá en una interfaz web, estimar el esfuerzo necesario en diferentes comunas del país para llevar a cabo, por ejemplo, la esterilización de mascotas”, explicó el director de pregrado de Medicina Veterinaria UC.
Bienestar animal
Especialistas Favet advierten sobre riesgos de la anestesia y sedaciones a los animales de compañía. La administración de fármacos anestésicos, sedantes y analgésicos resulta una herramienta esencial para la medicina veterinaria. Sin embargo, su uso debe considerar evaluaciones previas, monitoreo permanente y personal especializado para minimizar el peligro y resguardar la salud de los animales en todo tipo de procedimientos, aunque aparenten ser inofensivos como un corte de pelo o uñas. Publicado el martes 27 de enero de 2026 x Favet de la U. de Chile. La anestesia en animales de compañía cumple un rol fundamental en procedimientos quirúrgicos, diagnósticos y en el manejo del dolor. Los avances en farmacología y tecnología médica permiten que su uso sea cada vez más seguro, pero no exento de riesgos, los que deben ser abordados por profesionales capacitados mediante una práctica clínica rigurosa y basada en evidencia. El uso de anestesia veterinaria debe considerar evaluaciones previas, monitoreo permanente y personal especializado para minimizar riesgos y resguardar el bienestar animal. El uso de este tipo de medicamentos debe considerarse como un proceso integral, que comienza con una completa evaluación médico veterinaria clínica y continúa con un monitoreo constante durante y después del procedimiento. Profesionales de la Red de Atención Veterinaria (RAV) de la Facultad de Ciencias Veterinarias y Pecuarias (Favet) de la Universidad de Chile enfatizan en este punto. “Durante un procedimiento, los anestesistas veterinarios administramos drogas anestésicas, sedantes y también analgésicas. Estas últimas son clave para los buenos resultados del procedimiento, ya que permiten resguardar el bienestar de nuestros pacientes y asegurar los buenos resultados quirúrgicos al proteger a nuestros pacientes del dolor. Los anestesistas elaboramos el plan analgésico más adecuado para el paciente y para la cirugía a realizar. Un paciente adolorido durante o después de una cirugía suele tener peores resultados, mayor riesgo de complicaciones, tanto relacionadas con la cirugía como en su salud general, y mayor sufrimiento”, aclara el Dr. Nicolás Alé, anestesista y director del Hospital Clínico de Animales Pequeños de la RAV. El Dr. Nicolás Alé afirma que un buen manejo del dolor asegura una mejor recuperación del paciente tras un procedimiento, especialmente quirúrgico. Para entregar un tratamiento farmacológico adecuado y oportuno es necesario conocer bien el estado de salud del paciente a través de una evaluación clínica presencial y exámenes. Las dosis, los componentes y las técnicas las determinará un profesional dedicado a este procedimiento veterinario a partir de esos resultados y de acuerdo a su experiencia para manejar complicaciones. “Los exámenes van a depender específicamente del paciente y su condición. En general se pide una batería básica de exámenes de sangre y dependiendo de otros motivos se suman evaluaciones, como ecografía abdominal, radiografía de tórax, ecocardiografía con electrocardiograma, urianálisis, tomografía computada, entre otros. Los exámenes nos permiten tener una mejor aproximación a la patología del paciente y el estado del organismo para afrontar una cirugía y una anestesia. Se definen en conjunto al médico derivante, el cirujano y el anestesista”; explica el Dr. Felipe Romero, anestesista en del Hospital de Alta Complejidad Bilbao de la RAV. De acuerdo con el Dr. Felipe Romero la evaluación de un paciente debe incluir exámenes para constatar su condición de salud y administrar un tratamiento adecuado. De acuerdo con el Dr. Alé, el dolor no es sólo una sensación corporal, es una experiencia individual emocional y sensorial que afecta al paciente en múltiples dimensiones de su vida. El dolor produce estrés, afecta la salud, la nutrición, el confort y el disfrute de la vida. Puede hacer que el paciente deje de movilizarse, comer, jugar, se aísle o cambie su relación con la familia; por lo que el tratamiento del dolor es una condición básica para propiciar el bienestar animal. En los hospitales veterinarios de la Universidad de Chile también se aplican escalas multidimensionales validadas a nivel internacional que permiten identificar de forma sistemática si un paciente está experimentando dolor, permitiendo ajustar los manejos analgésicos a las necesidades reales de los pacientes. Es esencial formar un equipo entre profesionales del hospital y tutores para obtener resultados exitosos tras un procedimiento médico veterinario. Es relevante que los tutores se informen, exijan detalles sobre los procedimientos, sus beneficios, posibles riesgos y cuidados; así como también deben dar cumplimiento a las indicaciones pre y postoperatorias. Si hay dudas o temores, estos deben ser abordados con el equipo médico veterinario previo al procedimiento, por muy sencillo que parezca. “Se debe formar un equipo entre el hospital veterinario y los tutores en casa. Nosotros damos indicaciones generales sobre manejos y fármacos, pero son los tutores quienes lo llevan a la práctica. Si los tutores cumplen esos manejos y aun así el paciente no se encuentra bien, deben evaluarse las alternativas junto con el hospital para ajustar el tratamiento. Toda esta dinámica contribuye directamente al bienestar de un paciente que no puede avisar verbalmente que le duele, que tiene fiebre, que se siente mal”, especifica el Dr. Romero. Una advertencia clara para los tutores es que los pacientes deben volver a su casa despiertos, sin efectos residuales de los anestésicos empleados. Las señales de alerta de un mal manejo anestésico son si el animal lo entregan durmiendo, sin capacidad de levantarse o caminar, o inconsciente. La evidencia científica respalda que, bajo protocolos adecuados y con profesionales capacitados, la anestesia veterinaria es una práctica segura que contribuye significativamente al bienestar animal. En este sentido, la formación académica, la investigación y la transferencia de conocimiento cumplen un papel clave en el fortalecimiento de una medicina veterinaria responsable y de excelencia. Formación en anestesiología: vital para una atención veterinaria integral Hoy en día, el uso de anestesia se ha extendido más allá del pabellón. Además de cirugías, se utiliza para realizar procedimientos diagnósticos y clínicos, como algunas radiografías, tomografías computarizadas, resonancias magnéticas, endoscopías; y exámenes, toma de muestra de sangre, biopsias, entre otros. “Una de las cosas más importantes es que el procedimiento anestésico sea realizado por un médico veterinario con dedicación exclusiva al área. Esto es independiente del tipo de anestesia que el profesional decida utilizar. Existe un mito, que hay anestesias más seguras que otras. Nosotros creemos que hay profesionales más
Investigación Favet revela que los perros pueden portar y transmitir bacterias resistentes a los antibióticos humanos.
Publicada en Animals, la investigación liderada por la profesora Lisette Lapierre, de la Facultad de Ciencias Veterinarias y Pecuarias de la Universidad de Chile, identificó factores de riesgo asociados a Escherichia coli resistente a antibióticos críticos en perros domésticos. El estudio alerta sobre el riesgo de transmisión entre personas y mascotas y refuerza la necesidad de regular el uso de antimicrobianos en clínicas veterinarias y criaderos. Publicado el martes 11 de noviembre de 2025 Un equipo de la Facultad de Ciencias Veterinarias y Pecuarias (Favet) de la Universidad de Chile descubrió que los perros domésticos sanos pueden portar bacterias resistentes a los antibióticos usados en medicina humana, y que estas bacterias pueden circular entre los animales y las personas con las que conviven. El estudio -publicado en la revista Animals– se titula “The Risk Factors Associated with the Carriage to Critical Antimicrobial-Resistant Escherichia coli in Healthy Household Dogs: A One Health Perspective”, y fue desarrollado por Carlos Alejandro Zelaya, Gabriel Arriagada, Rosario Medina, Beatriz Escobar, Fernando Sánchez, Nicolás Galarce y Lisette Lapierre, académica de Favet y autora corresponsal del trabajo, con financiamiento del proyecto Fondecyt N°1210692. “Casi uno de cada cinco perros analizados portaba cepas de Escherichia coli resistentes a antibióticos de uso crítico en salud humana”, explica la profesora Lapierre, académica del Departamento de Medicina Preventiva Animal de Favet. El estudio titulado “The Risk Factors Associated with the Carriage to Critical Antimicrobial-Resistant Escherichia coli in Healthy Household Dogs: A One Health Perspective”, da cuenta que los perros domésticos sanos pueden portar bacterias resistentes a los antibióticos usados en medicina humana. Riesgos invisibles en clínicas y criaderos La investigación analizó muestras fecales de 263 perros sanos de distintas comunas de la Región Metropolitana y estableció una serie de factores de riesgo y de protección. Entre los más relevantes, los perros hospitalizados en clínicas veterinarias presentaron cuatro veces más probabilidades de portar bacterias resistentes, mientras que los perros comprados en tiendas o criaderos tuvieron seis veces más riesgo que los adoptados. “En algunos criaderos se administran antibióticos preventivos a cachorros que ni siquiera están enfermos, solo para asegurar su venta. Pero eso puede seleccionar bacterias resistentes que luego pueden llegar al hogar y transmitirse a las personas”, advierte Lapierre. El hallazgo ya ha despertado interés en el Ministerio de Salud, que busca integrar evidencia científica en futuras regulaciones sobre el uso de antimicrobianos en animales de compañía y en las medidas de bioseguridad de clínicas y criaderos. El estudio liderado por la académica de Favet, Lisette, analizó muestras fecales de 263 perros sanos de distintas comunas de la Región Metropolitana. Factores protectores: educación y contacto social El equipo también detectó factores protectores inesperados. Los perros que convivían con personas del área de la salud -como médicos, enfermeros o veterinarios- presentaron menor probabilidad de portar bacterias resistentes, probablemente por mejores hábitos de higiene y un uso más racional de los antibióticos. De forma contraintuitiva, los perros que tenían contacto ocasional con otros animales -por ejemplo, en parques o paseos- también mostraron menor resistencia bacteriana. “Creemos que la exposición a distintas bacterias puede diversificar la microbiota y reducir la presencia de cepas resistentes, aunque esto requiere más investigación”, comenta la académica. Una salud, un solo desafío La profesora Lapierre destaca que la resistencia a los antimicrobianos es uno de los mayores desafíos sanitarios del siglo XXI, y que su prevención debe abordarse bajo el enfoque Una Salud (One Health), que considera la salud humana, animal y ambiental como un sistema interdependiente. “Si seguimos usando antibióticos sin diagnóstico ni control, llegará un momento en que no tendremos medicamentos eficaces ni para humanos ni para animales”, advierte. “Por eso, más que alarmar, queremos educar: entender que nuestras mascotas son parte de la familia y que cuidarlas también implica usar los antibióticos con responsabilidad”. El estudio concluye que una tenencia responsable, junto con una regulación más estricta del uso de antimicrobianos en la práctica veterinaria, podría reducir significativamente la propagación de bacterias resistentes. “No se trata de tener miedo a los animales, sino de asumir que vivimos conectados -dice la profesora Lapierre-. La salud de ellos es también la nuestra”. Carolina Aliaga, Prensa U. de Chile
Cáncer en el perro y en el gato
Síntomas y tratamiento de una de las causas más frecuentes de enfermedad. Es una realidad que casi el 50 % de los fallecimientos de mascotas de más de 10 años se deben al cáncer en perros y gatos. Los humanos y las mascotas prácticamente tenemos los mismos tipos de cáncer y más o menos en las mismas proporciones, aunque lo que sí es distinto en muchas ocasiones son las causas que lo producen. Vamos hacer un repaso sobre los síntomas, diagnóstico y tratamiento del cáncer en mascotas. ¿Tienes dudas sobre el cáncer en perros y gatos? Realiza una consulta con nuestros especialistas veterinarios y recibe la mejor atención para tu mascota. Oncólogos veterinarios y pacientes La esperanza de vida de los gatos y de los perros ha aumentado en los últimos 20 años, gracias al avance de la medicina veterinaria, a los protocolos preventivos, y a la predisposición de los propietarios a cuidar a sus mascotas. Como los perros y los gatos cada vez viven más, veterinarios y propietarios se afanan en que sus mascotas sean felices el mayor número de años posible con calidad de vida. Ha habido un cambio en el paradigma del tratamiento de los pacientes oncológicos. Los avances en oncología humana permiten tratar a pacientes oncológicos veterinarios con protocolos que antes se desconocían. Además las farmacéuticas veterinarias han puesto el foco en tratamientos específicos para pequeños animales y ya tenemos a nuestra disposición tratamientos veterinarios para perros y gatos con cáncer. Todo un avance. La aparición de especialistas en oncología veterinaria, ha dado pie a tratamientos personalizados de última generación, que están permitiendo prolongar la vida dignamente a muchos pacientes. No debemos dudar a la hora de acudir al veterinario habitual de confianza ante cualquier situación irregular: mal estado general, pérdida de peso, aparición de bulto sospechoso… Síntomas de cáncer en perros y gatos La observación por parte de los propietarios, de cambios más o menos notables en el cuerpo de sus animales o en su estado general es vital para el reconocimiento precoz de los primeros síntomas de cáncer. Síntomas visibles Aquellos que llaman la atención a simple vista al propietario y son evidentes, y que deben ser considerados como una potencial neoplasia o tumor Cualquier cambio en la forma o hinchazón Protuberancia o bulto Heridas que no terminan de cicatrizar Vómitos y/o diarreas Dificultad respiratoria Dificultad para tragar Síntomas no visibles No son evidenciables al 100%, pero la persona que conoce a su mascota le deben llamar la atención. Apatía Cambios en la cantidad de comida que ingiere Cambios en la cantidad de agua que bebe Pérdida de peso Palidez de mucosas Mal aspecto del pelaje En general tristeza y pérdida de interés Tipos de cáncer que puede tener el perro y el gato La clasificación la podemos hacer de muchas formas: según la edad, la raza, el órgano afectado, etc. La edad: cáncer en perros y gatos mayores Los perros mayores padecen en general con mayor frecuencia cáncer, y como ya hemos indicado, lamentablemente es una de las causas más frecuentes de mortalidad a partir de 10 años. Pero las mascotas jóvenes o de edad media, también pueden sufrir algún tipo de tumor que no se rige tanto por la edad. Así los perros y gatos jóvenes pueden padecer osteosarcoma, mastocitoma e histiocitoma entre otros, así como linfoma, uno de los tumores o neoplasias más frecuentes entre nuestros peludos que, aunque es más probable su aparición en pacientes entre 6 y 10 años, con frecuencia lo diagnosticamos en animales más jóvenes. En definitiva, es más frecuente la aparición de tumores en pacientes de más de 8 años, pero no es excluyente, y nos los podemos encontrar desde temprana edad. La predisposición racial De todos es sabido que algunas razas como el bóxer y el Golden Retriever son más propensas a padecer algunas de estas patologías. No hay que olvidar que los mestizos de las razas con mayor predisposición también pueden padecer dichas enfermedades con mayor frecuencia. Sin entrar en detalles técnicos, en general las razas grandes como las indicadas anteriormente, así como los pastores alemanes y rottweilers pueden está predispuestas a algún tipo de tumor óseo como osteosarcomas apendiculares. Foto Darren Bannister on Foter.com / CC BY-SA En el caso del mastocitoma cutáneo, el tumor de piel más frecuente en los perros, razas como Boston terrier, Bullmastiff, Bulldog, Beagle y Weimaraner aparecen como más frecuentes en las estadísticas. Si hablamos del linfoma, frecuente entre nuestras mascotas, parece que, en los perros de raza San Bernardo, Scottish Terrier Bóxer, Bulldog y Basset Hound entre otros, esta patología se diagnostica con mayor frecuencia. En el caso de los gatos, es curioso que uno de los tumores más frecuentes, el linfoma, guarda una estrecha relación con pacientes infectados por el virus de leucemia o inmunodeficiencia, siendo los gatos “comunes” uno de los más afectados, debido a que se rescatan de la calle o se adoptan de albergues con esta infección que predispone al tumor Tipos de tumores en perros y gatos según el lugar de aparición Cualquier célula del organismo del perro o del gato, tiene la capacidad de tumorarse, pudiendo aparecer neoplasias en la mayoría de los órganos y sistemas. Algunos tumores son muy visibles como: Los tumores de piel (carcinomas cutáneos, mastocitomas, melanomas, etc). Los tumores oculares en los párpados. Los tumores en huesos que producen un cambio en la forma, como los osteosarcomas y condrosarcomas. Los tumores en la boca (melanomas, fibrosarcomas, etc). Los tumores mamarios son una de las causas más frecuentes de presentación de neoplasia en perros y gatos. Los propietarios suelen darse cuenta de la aparición de una nódulo o bulto en una mama de su mascota, mientras la acaricia. También es frecuente que sea el veterinario quién identifique el problema durante una exploración rutinaria en consulta. Si quieres puedes leer: Cómo actuar ante un bulto en una mama. Diagnóstico del cáncer en los perros y en los gatos Las pruebas que realiza el oncólogo veterinario para llegar a un diagnóstico concluyente, son las mismas
Evaluación inicial del politraumatismo en pequeños animales: revisión.
Clinurgevet número 22, agosto 2021 – Mónica Duque Quintero Resumen breve El politraumatismo se define como el daño tisular que sucede de manera repentina y que incluye cualquier daño físico en el cuerpo y el cual es causado por un acto violento o un accidente y en el cual se ven afectado dos o más sistemas orgánicos. En la clínica diaria, es común encontrar politraumatismos en los animales de compañía debido a múltiples siendo esto una causa significativa de mortalidad en las clínicas veterinarias. El correcto manejo inicial de estos eventos y la correcta identificación… Índice de contenidos 1- Resumen 2- Introducción 3- Materiales y métodos 4- Definición del paciente politraumatizado 5- Manejo inicial del paciente politraumatizado 6- Sistemas a monitorear en el paciente politraumatizado 7- Estabilización del paciente politraumatizado 8- Discusión 9- Conclusiones 10- Bibliografía Resumen El politraumatismo se define como el daño tisular que sucede de manera repentina y que incluye cualquier daño físico en el cuerpo y el cual es causado por un acto violento o un accidente y en el cual se ven afectado dos o más sistemas orgánicos. En la clínica diaria, es común encontrar politraumatismos en los animales de compañía debido a múltiples siendo esto una causa significativa de mortalidad en las clínicas veterinarias. El correcto manejo inicial de estos eventos y la correcta identificación al momento del triage son claves al momento de la resolución de los casos de traumatismos pudiendo enfocar un buen diagnóstico y tratamiento. Esta revisión de literatura tiene como objetivo revisar la literatura entre los años 2006-2020 realizando una búsqueda de artículos académicos en bases de datos como Medline, Science Direct, Pubmed, SCIELO y Google académico y así dar a conocer el proceso de la evaluación y atención inicial de un paciente politraumatizado. Introducción Un paciente politraumatizado es aquel que ha sufrido un episodio traumático en el cual se ven afectados dos o más sistemas orgánicos (Lozano, 2013). Alrededor del 13% de los perros y gatos atendidos en hospitales veterinarios sufren un traumatismo y de estos el 35% son heridos gravemente (Streeter et al., 2009) Estudios más recientes muestran que los orígenes del traumatismo detectados en la población estudiada fueron: atropellamiento en 27 casos (38.02%), caídas de alturas 19 (26.76%), mordeduras 14 (19.71%), golpes 2 (2.81%) y 9 (12.67%) de los casos por causas no confirmadas. Considerando como criterios de inclusión expedientes de perros con traumatismo que contaran con una reseña, anamnesis, historia clínica y examen físico completo, así como estudios de gabinete y laboratorio clínico. Los casos estudiados fueron agrupados con respecto a las siguientes categorías: Grupo de edad: Cachorros: menores de un año, adultos jóvenes: 1 a 5 años, adulto mayo: 6 a 10 años, geriátrico: >10 años Talla: Pequeña 30 kg (Martínez et al., 2017), por lo tanto, los politraumatismos son un motivo común en las urgencias veterinarias con una alta mortalidad (Yaggi et al., 2016). Cuando un paciente politraumatizado llega a la clínica es necesaria la evaluación rápida del mismo. Para esto, es necesario contar con el personal idóneo para que evalúe los sistemas más importantes, en estos casos, la realización del triage es algo fundamental. El objetivo de esta revisión de literatura es revisar como es el proceso para manejar un paciente politraumatizado. Materiales y métodos Se limitó el estudio al idioma español e inglés. Cartas al editor, resúmenes publicados, series de libros, comunicaciones cortas y notas fueron excluidos. Artículos completos, trabajos de grado, revisiones de literatura publicados a partir del año 2006 hasta el 2020 fueron elegidos para esta revisión, los cuales se focalizaron en palabras claves como politraumatismo, trauma, manejo inicial, monitoreo y triaje. Una búsqueda electrónica fue realizada de los artículos en bases de datos como Medline, Science Direct, Pubmed, SCIELO y Google académico. Los siguientes criterios para la búsqueda fueron usados: “(Triage in small animals)”, and “(Polytrauma in small animals)”, and “(Trauma management in dogs)”. Definición del paciente politraumatizado Un politraumatismo es el daño tisular que sucede de manera más o menos repentina e incluye cualquier daño físico en el cuerpo causado por un acto violento o un accidente. Un paciente politraumatizado es aquel que ha sufrido un episodio traumático en el cual se ven afectados dos o más sistemas orgánicos (Lozano, 2013). Si clasificamos según la importancia del traumatismo, se puede decir que los accidentes de tráfico, las agresiones por mordedura, lesiones por aplastamiento y los accidentes de caza suelen ser más frecuentes en caninos. Por su parte, en los felinos los accidentes de tráfico, el síndrome del gato paracaidista, las lesiones por aplastamiento y las lesiones por peleas suelen ser los orígenes más habituales del politraumatismo (Peña & Selma, 2019). Alrededor del 13 % de los perros y gatos atendidos en hospitales veterinarios sufrieron un traumatismo y de estos el 35 % fueron heridos gravemente (Streeter et al., 2009). Estudios más recientes muestran que los orígenes del traumatismo detectado en la población estudiada fueron: atropellamiento en 27 casos (38.02 %), caídas de alturas 19 (26.76 %), mordeduras 14 (19.71 %), golpes 2 (2.81 %) y 9 (12.67 %) de los casos por causas no confirmadas. Considerando como criterios de inclusión expedientes de perros con traumatismo que contaran con una reseña, anamnesis, historia clínica y examen físico completo, así como estudios de gabinete y laboratorio clínico. Los casos estudiados fueron agrupados con respecto a las siguientes categorías: Grupo de edad: Cachorros: menores de un año, adultos jóvenes: 1 a 5 años, adulto mayo: 6 a 10 años, geriátrico: >10 años Talla: Pequeña 30 kg (Martínez et al., 2017) por lo tanto, los en las urgencias veterinarias con una alta mortalidad (Yaggi et al., 2016). Politraumatismos son un motivo común, cuando un paciente politraumatizado llega a la clínica es necesaria la evaluación rápida del mismo. Para esto, es necesario contar con el personal idóneo para que evalúe los sistemas más importantes, en estos casos, la realización del triage es algo fundamental. El triage es una palabra de origen francés (del verbo trier, cribar u ordenar) y originariamente es un término militar que significa
URGENCIAS TOXICOLÓGICAS
Ester Ayuso Jiménez Centro de Urgencias Veterinarias Las Rozas Clínica Veterinaria Nueva Segovia Atención antes de llegar al centro de urgencias: Identificación del tóxico: que lean la etiqueta del producto por teléfono y traigan el envase : podemos ir anticipando el abordaje del Descontaminación Baño con agua templada abundante (deben usar guantes) en productos aplicados sobre el pelo; productos que afectan a los ojos deben lavarse con suero o agua abundante varias veces; productos ingeridos o irritantes a nivel oral, lavar la boca con agua abundante (usar guantes). En productos inhalados, trasladar al paciente a una zona aireada. No intentar hacer vomitar al paciente en casa (con sal, café…). No forzar ingestión oral de leche, clara de huevo: neumonía por aspiración. Dar instrucciones claras de cómo llegar al centro, y preferible que vengan 2 personas : una conduce el coche y otra vigila al animal ( evitar accidentes) 2. Atención de urgencia: ABC A-Vía aérea: Comprobar reflejo de deglución (en animales conscientes y alerta suele estar mantenido). Retirar fluidos y cuerpos extraños que la En picaduras de insecto y orugas puede estar obstruida la faringe y /o laringe. Intubación endotraqueal si está comprometida la vía aérea. B-Respiración: En pacientes intoxicados las alteraciones más frecuentes son hipoventilación, hipoxia y broncoespasmo. Ventilación: Se puede ver afectada por depresión del centro respiratorio (opiáceos, barbitúricos) o fallo de los músculos respiratorios (estricnina, tétanos, botulismo) Hipoxia: Neumonía por aspiración, por gases irritantes (humo, derivados del petróleo), por detergentes (gato en la lavadora); edema pulmonar cardiogénico o no cardiogénico (gases irritantes, sustancias cardiotóxicas); hipoxia celular (monóxido de carbono, metahemoglobinemia) con valores de pulsioximetría normales. Broncoespasmo: Por daño bronquial directo (inhalación de gases, líquidos, contenido gástrico); por efecto farmacológico (organofosforados, beta bloqueantes); por reacciones de hipersensibilidad (picadura de insecto) El tratamiento se basa en la correcta oxigenoterapia, y el tratamiento médico correspondiente en cada caso (broncodilatadores , antibióticos, diuréticos; antídoto específico) C-Cardiovascular: Pulso: Valorar la presencia de pulso, la calidad y el ritmo · Auscultación cardiaca Membranas mucosas. Valorar el color y el TRC (tiempo de relleno capilar). Las mucosas pueden estar pálidas (anemia o mala perfusión), azuladas (hipoxia), marrones (metahemoglobinemia), rojas (vasodilatación o monóxido de carbono) Presión arterial : La hipotensión y la hipertensión son alteraciones frecuentes en pacientes La hipotensión puede deberse a hipovolemia (vómitos, diarrea, poliuria), vasodilatación o disminución del gasto cardiaco. La hipertensión se asocia con anfetaminas, atropina, marihuana, nicotina, efedrina, fenilpropanolamina… Acceso venoso: Es importante tener un acceso venoso periférico o central para poder administrar medicación y fluidoterapia, y para tomar muestras de sangre. ECG : Detectar arritmias o alteraciones en las ondas , que requieran tratamiento o ayuden al diagnóstico. Producción de orina: Para controlar el funcionamiento renal y la fluidoterapia administrada. El tratamiento de la hipotensión se basa en el uso de fluidoterapia con cristaloides y/o coloides, y en la administración de dopamina en infusión. La hipertensión se corrige con diuréticos (furosemida) , vasodilatadores (nitroprusiato, bloqueantes de canales del calcio, IECAs) y betabloqueantes (si se asocia a taquicardia). C-nivel de Consciencia Convulsiones: Es frecuente que los pacientes intoxicados presenten convulsiones, que pueden ser, desde episodios aislados, a estatus epiléptico. Las convulsiones mantenidas producen hipertermia, rabdomiolisis y acidosis. También se asocian a neumonía por aspiración. Se deben descartar otras causas de convulsiones , como hipoglucemia e hipocalcemia. Las consvulsiones se tratan con diazepam o midazolam, pentobarbital en infusión o propofol. Hiperactividad y alucinaciones: Se asocian a hipoxemia y a ciertos tóxicos (anfetaminas, antihistamínicos, atropina, cocaína, plomo, LSD, marihuana, efedrina). Es recomendable mantener al paciente en un entorno oscuro y sin ruidos. El uso de Diazepam y Midazolan puede provocar reacciones paradójicas Estupor y coma: Por depresión directa del sistema reticular activante, por hipoxia , hemorragia intracraneal, hipercapnia y aumento de la PIC (presión intracraneal), o por hipoglucemia. Alteraciones de la Tª corporal: La hipertermia suele asociarse a convulsiones y a hiperactividad, y la hipotermia a estupor y coma. Los pacientes hipotérmicos desarrollan sobrecarga de volumen con facilidad, y no responden correctamente a las maniobras de reanimación. Por otro lado, la hipertermia produce deshidratación, rabdomiolisis, golpe de calor, CID (coagulación intravascular diseminada) y daño cerebral. 3. Diagnóstico: Identificación del tóxico: El conocer la fuente de la intoxicación permite emplear el tratamiento y el antídoto adecuados (si lo hubiera), prevenir complicaciones, y evitar la exposición de otros animales y personas. Sin embargo cada paciente debe ser tratado de forma individual, en función de sus síntomas y condiciones particulares. Podemos obtener información de : La historia clínica: Insistir al propietario que traiga al centro el producto, el envase, restos del vómito… Ingestión accidental: Preguntar por plaguicidas y abonos en el jardín (en caso de parcelas o chalets), productos de limpieza, ambientadores (algunos son tóxicos en gatos),insecticidas y limpiadores dentro de casa, medicamentos de propietarios y familiares (antidepresivos, sintron, hipotensores), presencia de estupefacientes (hachís, marihuana);obras en la casa (pinturas), perro que duerme en el garaje (aceite de coche, anticongelante) o taller … Administración incorrecta: Productos administrados al paciente por el propietario o el veterinario: antiparasitarios externos (permetrinas en gato), medicaciones (AINES, metoclopramida)… Problemas: los propietarios no son conscientes de la toxicidad de ciertas sustancias (chocolate, café, ácido acetil salicílico ,paracetamol); el propietario ha olvidado la ingestión o la exposición al producto (cumarinas que tardan varios días en dar síntomas), los propietarios mienten (estupefacientes, AINES…); la persona que trae al perro no es la persona que convive con él (dueños ancianos, niño que trae al perro/gato al volver del colegio Olores característicos: Ajo: Arsénico, organofosforados, talio, fosfuro de zinc Acetona: Salicilatos, acetona, benceno, tolueno, .. Almendras amargas: Cianuro Formaldehído: Metaldehido Analítica general básica: Hemograma Bioquímica Iones Pruebas de coagulación 4. Informarse sobre la toxicidad Manual de urgencias ( Plunkett, Kirk, ..) Etiqueta del producto : problema : las instrucciones de manejo son para los propietarios. Centro Nacional de toxicología. Problemas : Perro no es lo mismo perro que gato, ni lo mismo que una persona (insistir si disponen de datos para la especie que estamos tratando);
Evaluación del dolor en animales hospitalizados.
octubre 21, 2025 Hospitalización , Medicina Interna https://cuasveterinaria.es/blog/evaluacion-del-dolor-en-animales-hospitalizados/ El dolor en animales hospitalizados es un problema a menudo subestimado. La hospitalización conlleva procedimientos invasivos, cirugías y enfermedades dolorosas que comprometen seriamente el bienestar de perros y gatos. Además, el dolor no controlado tiene consecuencias fisiológicas adversas: retraso en la cicatrización, inmunosupresión, anorexia, estrés y mayor riesgo de complicaciones postoperatorias. Por ello, la evaluación sistemática y objetiva del dolor debe formar parte de los protocolos de hospitalización. Reconocer y cuantificar el dolor es el primer paso para instaurar una analgesia adecuada y mejorar la recuperación. Retos en la evaluación del dolor El principal reto en veterinaria es que los pacientes no pueden verbalizar el dolor. La evaluación depende de la observación de cambios conductuales y fisiológicos, lo que exige experiencia clínica y herramientas validadas. Factores que complican la detección: Variabilidad individual en la expresión del dolor. Comportamientos felinos más sutiles que los caninos. Efectos de la hospitalización (estrés, miedo) que enmascaran los signos. Sedación o medicación concomitante que dificulta la interpretación. La evaluación debe ser multimodal, combinando observación directa, escalas de dolor validadas y parámetros fisiológicos. Signos clínicos de dolor en hospitalización Los signos varían según especie, intensidad y tipo de dolor. La observación continua es esencial para no pasar por alto manifestaciones discretas. Perros Vocalización (quejidos, gemidos, ladridos inusuales). Inquietud, incapacidad para descansar. Posturas anormales (encorvamiento, protección de una extremidad). Jadeo excesivo no relacionado con el calor. Agresividad defensiva al manipular la zona dolorosa. Gatos Inmovilidad y tendencia al escondite dentro de la jaula. Disminución del acicalamiento. Orejas hacia atrás, pupilas dilatadas. Postura encogida con extremidades bajo el cuerpo. Ausencia de vocalización (los gatos tienden a ocultar el dolor). Conducta defensiva al manipularse, arañazos o mordiscos. Signos generales comunes Taquicardia y taquipnea. Hipertensión arterial. Disminución de la ingesta de alimentos y agua. Letargia o, por el contrario, hiperactividad anormal. Escalas validadas de evaluación del dolor El uso de escalas estandarizadas permite objetivar la evaluación y repetirla de forma comparativa en distintos momentos de la hospitalización. Escalas en perros Glasgow Composite Measure Pain Scale (CMPS-SF): ampliamente validada, incluye parámetros conductuales y fisiológicos. Escala de Helsinki de dolor crónico: útil en hospitalizaciones prolongadas o en pacientes con patologías degenerativas. Escalas en gatos Glasgow Feline Composite Measure Pain Scale: versión adaptada a felinos. Escala UNESP-Botucatu: validada para dolor agudo postoperatorio en gatos. Escala de dolor de la Universidad de Colorado: sencilla y práctica para uso diario. Estas herramientas mejoran la comunicación entre veterinarios y ATVs, asegurando un manejo coherente del dolor. Protocolo básico de evaluación del dolor en hospitalizados Un protocolo práctico debe combinar observación sistemática y registros periódicos. Observación sin manipulación: valorar postura, nivel de actividad, interacción con el entorno. Observación durante la manipulación: respuesta al contacto y movilización. Registro de parámetros fisiológicos: frecuencia cardiaca, frecuencia respiratoria, presión arterial, temperatura. Aplicación de escala validada: realizar al ingreso y luego en intervalos regulares (ej. cada 4–6 horas). Registro clínico: anotar puntuaciones y evolución, con ajustes en la analgesia según resultados. La repetición periódica permite evaluar la eficacia de los tratamientos instaurados. Consecuencias de no evaluar el dolor La infravaloración del dolor en pacientes hospitalizados tiene consecuencias clínicas y éticas. Recuperación más lenta y hospitalización prolongada. Mayor riesgo de complicaciones postoperatorias. Estrés crónico con efectos inmunosupresores. Disminución de la confianza del tutor al ver a su animal incómodo. Repercusiones en la reputación y estándares de calidad de la clínica. El dolor no tratado no solo afecta al bienestar, sino también al pronóstico global del paciente. Comunicación con el tutor El tutor debe comprender que el dolor en hospitalización se evalúa y trata de manera activa. Es importante explicar: Qué signos indican dolor en perros y gatos. Que existen escalas objetivas que ayudan a valorarlo. Que el protocolo incluye analgesia preventiva y ajustes según evolución. Que la colaboración del tutor, informando sobre cambios de conducta previos, ayuda a detectar el dolor más rápido. La transparencia en el manejo del dolor genera confianza y refuerza el vínculo veterinario–tutor. Tabla resumen: evaluación del dolor en hospitalizados Aspecto Perros Gatos Signos conductuales Vocalización, inquietud, jadeo, agresividad Inmovilidad, pupilas dilatadas, postura encogida Signos fisiológicos Taquicardia, taquipnea, hipertensión Idem perros Escalas validadas Glasgow CMPS-SF, Helsinki Glasgow felina, UNESP-Botucatu, Colorado Protocolo recomendado Observación, manipulación, parámetros fisiológicos, escala validada, registro periódico Igual que en perros, con atención a sutileza de signos Papel del tutor Identificación de cambios de conducta previos y comunicación con el equipo Idem, con énfasis en signos más discretos en gatos Conclusión La evaluación del dolor en animales hospitalizados debe ser un proceso sistemático, objetivo y repetitivo. El uso de escalas validadas, la observación clínica detallada y la implicación activa del equipo veterinario garantizan un manejo analgésico adecuado. Reconocer el dolor no solo mejora el bienestar y acelera la recuperación, sino que también refuerza la confianza del tutor y eleva la calidad del servicio veterinario. La implementación de protocolos estandarizados debe considerarse un estándar de cuidado en toda hospitalización. Referencias científicas Mathews, K. A., et al. (2014). Guidelines for recognition, assessment and treatment of pain. Journal of Small Animal Practice, 55(6), E10–E68. Brondani, J. T., et al. (2011). Validation of the UNESP-Botucatu multidimensional composite pain scale for assessing postoperative pain in cats. Veterinary Anaesthesia and Analgesia, 38(4), 370–379. Reid, J., Nolan, A. M., & Scott, E. M. (2018). Measuring pain in dogs and cats using structured behavioural observation. Veterinary Journal, 236, 72–79. WSAVA. (2022). Guías globales de manejo del dolor en perros y gatos. Mathews, K. A. (2000). Pain assessment and general approaches to management. Veterinary Clinics of North America: Small Animal Practice, 30(4), 729–755.
Identificación del dolor en el gato: desafíos y soluciones.
Earvin Jey Hernández Guzmán, Alin Mishel Hernández Bustos y Carlos Sandoval Jaime 31 agosto, 2025 Resumen Los gatos van menos al veterinario y una de las razones es que suelen enmascarar los signos de enfermedad como, por ejemplo, los signos de dolor. Además, no siempre se previene y se trata de forma correcta el dolor. Además de afectar de forma muy negativa el bienestar del gato, el dolor afecta a su recuperación y predispone a que sienta más dolor. El signo más común cuando un gato tiene dolor es un cambio de comportamiento. Cuando se trata de dolor agudo, los gatos suelen mostrar sobre todo conductas de evitación y de escape mientras que cuando se trata de dolor crónico, el gato suele mostrar conductas más inhibidas y reduce en general su actividad. La utilización de escalas validadas es la mejor forma de evaluar si el gato manifiesta o no dolor. En el caso del dolor agudo las escalas más utilizadas son la de Glasgow, la versión corta de la escala multidimensional de evaluación del dolor felino de la UNESP-Botucatu (UFEPS-SF) y la escala de Grimace. Para monitorizar el dolor crónico, el índice de dolor musculoesquelético felino (FMPI) y las medidas de los resultados específicos de los clientes (CSOM) son dos ejemplos de escalas que pueden ser utilizadas fácilmente por los tutores. Introducción La población de gatos aumenta cada año. En 2021, se registraron en España aproximadamente 6 millones de gatos1 y en EE. UU., el 35 % de las casas tienen al menos 1 gato2. Aunque el número de gatos atendidos en el veterinario ha aumentado, los gatos van mucho menos al veterinario en comparación con los perros. Por ejemplo, según un estudio del 2020, el 28 % de los tutores de gatos solo van al veterinario en caso de urgencia y un 7 % no van nunca3. Varias razones podrían explicar este aspecto: Existe la creencia de que necesitan menos cuidados y menos atención veterinaria que los perros. Se estresan más cuando van al veterinario. Los gatos a menudo esconden los signos de enfermedad. Este último aspecto es especialmente importante en el caso de las enfermedades que causan dolor. Además, los problemas de dolor son más frecuentes en edades avanzadas y debe tenerse en cuenta que la población de gatos geriátricos ha aumentado. Se estima que entre el 30 % y el 50 % de todos los gatos con tutor son mayores de 7 años4. Esto se traduce en una mayor prevalencia de enfermedades propias de edades avanzadas, incluyendo procesos que causan dolor crónico como la osteoartritis. Además, el dolor no siempre se previene/trata correctamente por parte del veterinario. En un estudio, se observó que el 54 % de los gatos examinados por el servicio de urgencias del hospital veterinario de la Universidad de Ohio tenían dolor, aunque solo el 68 % recibió analgesia5. En otro estudio, realizado con veterinarios de Reino Unido, Nueva Zelanda y Australia, solo el 50.6 % de los veterinarios proporcionaban analgesia a los machos tras la castración y solo el 67 % proporcionaban analgesia tras la esterilización de las hembras. Cuando los gatos eran dados de alta, solo el 3.8 % y el 16.1 % de los veterinarios daban analgesia tras la castración de los machos y tras la esterilización de las hembras, respectivamente6. Hay varias razones por las cuales el uso de analgesia no es el adecuado: Errores relacionados con el fármaco: a veces se debe a una dosis o pauta de administración inadecuada o a la selección errónea del fármaco. Incapacidad para identificar el dolor (más común en los gatos). De hecho, entre un 39 y un 77 % de los veterinarios creen que les faltan conocimientos para reconocer y tratar el dolor. Percepción de que el dolor causado por una determinada enfermedad y/o procedimiento es inferior al que realmente produce (Tabla 1). Problemas cardiopulmonares Insuficiencia cardíaca congestiva, pleuritis, accidente cerebral vascular, tromboembolismo Problemas oncológicos Todos los tipos de cánceres Problemas dermatológicos Otitis, quemaduras, prurito severo, abscesos Problemas dentales Tumores orales, fracturas, úlceras Problemas gastrointestinales Constipación, obstrucción, impactación sacos anales Problemas musculoesqueléticos Dolor muscular, artritis, enfermedad degenerativa articular Problemas oculares Úlceras, problemas corneales, uveítis, glaucoma Problemas urogenitales Urolitos, FLUTD, fallo renal agudo, CIF Procedimientos hospitalarios Cateterización, obtención de muestras, vaciamiento sacos anales Procedimientos quirúrgicos Esterilización, castración Problemas neurológicos Diabetes neuropática Procedimientos rutinarios Colocación de un catéter, extracción de una muestra de sangre o de orina, limpieza de oídos, colocación de una sonda urinaria, vendajes, vaciamiento de sacos anales, etc. Tabla 1. Ejemplos de enfermedades y procedimientos veterinarios en los que se suele subestimar el dolor experimentado por el gato7. El veterinario crea que no es conveniente tratar el dolor debido a los posibles efectos adversos del fármaco o porque el tratamiento podría enmascarar algún problema en la evolución del paciente. Aunque los efectos secundarios asociados a la administración de algunos analgésicos suelen ser poco frecuentes, como la depresión respiratoria que puede aparecer con los opioides, algunos veterinarios son reticentes a utilizarlos8. Incluso, en ocasiones, no se administra la analgesia apropiada para evitar que el paciente se mueva, lo que – de forma completamente errónea- se cree que favorece la recuperación del animal. En realidad, sin embargo, esta mala praxis no solo reduce el bienestar del animal, sino que también perjudica su recuperación. Además, a menudo, los veterinarios desconocen las consecuencias de no prevenir y/o tratar el dolor de forma adecuada. Entre estas consecuencias destacan las siguientes: El dolor reduce el bienestar del gato, sobre todo, en los casos de dolor crónico. Debe recordarse que el bienestar de un animal está afectado cuando sufre emociones negativas como estrés, frustración o dolor, y, además, cuando no puede llevar a cabo conductas importantes para la especie. En este sentido, el dolor, además de afectar al animal en el plano afectivo, impide a menudo que el gato pueda llevar a cabo conductas como el juego, el rascado o la conducta exploratoria. El dolor -tanto agudo como crónico- afecta negativamente a la recuperación del gato. Por ejemplo, hay muchos estudios
Regulación de actividad médica veterinaria
Chile y Derecho comparado (Argentina -provincia Buenos Aires. Bolivia y Colombia) Biblioteca del Congreso Nacional – Chile ResumenLa regulación de la práctica médica veterinaria tanto a nivel de “regulación de médicos veterinarios” como en el ámbito de la “instalación de clínicas veterinarias” a nivel nacional y comparada coinciden en tener una regulación dispersa, y por consiguiente poco sistematizada. A su turno, la profundización de cada una de ellas varía en su intensidad. Chile no cuenta con un estatuto legal del profesional médico veterinario. No obstante, quienes voluntariamente están adscritos al Colegio MédicoVeterinario se regirán por su Estatuto, el cual establece, entre otras materias, derechos. obligaciones y estándares éticos. En materia de responsabilidad, rigen distintos cuerpos legales que otorgan cobertura conforme a los contextos en que se desenvuelvan las circunstancias. Para la instalación de clínicas veterinarias se exige la obtención de patentes comerciales de la Municipalidad respectiva y el inicio deactividades ante el Servicio de Impuestos Internos.Actualmente, se encuentra en segundo trámite constitucional en el Senado el proyecto de ley -Boletín N°10.574-1, que tiene por objeto reconocer y definir la profesión médica veterinaria en el Código Sanitario. Respecto al estudio comparado de Argentina, Bolivia y Colombia, se puede concluir lo siguiente:a) Todos estos países poseen una normativa vinculada al profesional médico veterinario, su ente fiscalizador y normativa sancionadora, variando en su intensidad y nomenclatura.b) En relación con la instalación de clínicas veterinarias, Colombia no cuenta con una normativa sectorial especializada, sino que, por el contrario, se debe acudir a cuerpos normativos de municipios y licencias urbanísticas para su instalación. Situacióndiversa presenta Bolivia, cuya regulación presenta un alto grado de especificación, presentado variaciones de conformidad a las necesidades de cada establecimiento veterinario. Por último, en Argentina, la situación es diferente, dependiendo de cadaprovincia (por su naturaleza de Estado Federal). Particularmente, para Buenos Aires, se requieren de una serie de autorizaciones sanitarias previas de la autoridad competente para llevar a cabo esta instalación. IntroducciónA solicitud de la requirente, se ha elaborado el presente informe con el fin de revisar la actual normativa respecto de la profesión médico veterinaria vinculada a las siguientes materias: regulación del estatuto del profesional médico veterinario, ente fiscalizador de esta práctica, normativa sancionadora ante una mala praxis de la profesión, y permisos legales para abrir clínicas veterinarias.Cabe tener presente que los temas analizados fueron divididos en dos grandes tópicos al momento de su estudio, de la siguiente manera. Tópico uno: “regulación de médicos veterinarios”, el que comprende regulación del profesional médico, ente fiscalizador de la práctica, y normativa sancionadora; y Tópico dos: “regulación de instalación de clínicas veterinarias”, la que comprende permisos legales u otros requisitos para abrir clínicas veterinarias, de acuerdo con la información disponible.Para lo anterior, este documento se estructura de la siguiente forma. Una primera parte se enfoca en la regulación nacional actualmente vigente. La segunda parte, estudia la legislación comparada de Argentina (haciendo un análisis particular en la Provincia de Buenos Aires), Bolivia y Colombia, debido a la especialización de su regulación en sus ordenamientos jurídicos, el que permite realizar un análisis comparado con nuestra actual normativa.Del estudio realizado, se debe considerar que, respecto de cada uno de los países estudiados, coinciden en que las materias y tópicos se encuentran en diferentes cuerpos normativos, evidenciándose una naturaleza dispersa, y, por consiguiente, poco sistematizada. Con todo, la profundización de cada una de ellas varía dependiendo del ordenamiento jurídico en que se sitúe el estudio normativo.Finalmente, se dispone de una tabla comparativa, en que se sintetiza el análisis de las leyes estudiadas de cada uno de los países que se encuentran en el presente informe.El tema que aborda este informe y sus contenidos están delimitados por los parámetros de análisis de Asesoría Técnica Parlamentaría y por los plazos e información disponibles. No se trata de un documento académico y se enmarca en los criterios de neutralidad, pertinencia, síntesis y oportunidad en su entrega. El destacado es nuestro. I. ChileA. Regulación de médicos veterinarios Chile (a diferencia de otros ordenamientos jurídicos, como se verá en el siguiente acápite) no tiene una Ley que regule de forma íntegra a los médicos veterinarios. En efecto, en lo referido a un “estatuto” ligado a los médicos veterinarios, es preciso realizar las siguientes observaciones:a) Proyecto de LeyActualmente existe un Proyecto de Ley (en adelante, PDL) bajo el Boletín N°10.574 -11, a la fecha de este informe en segundo trámite constitucional ante la Comisión de Salud del Senado, que tiene como propósito “reconocer la profesión de médico veterinario como profesión de la salud, incluyéndolo endistintos cuerpos legislativos que regulen este tipo de profesiones y que a su vez le otorguen protección y beneficios laborales en el ámbito público y administrativo” (Moción, 2016). En efecto, a través de Oficio N°14.975 de 05 septiembre de 2019 la Cámara de Diputadas y Diputados, remitió al Senado el PDL aprobado en particular, con el propósito de modificar el Código Sanitario para considerar a los médicos veterinarios como profesionales de la salud1.De esta manera, se busca modificar el inciso primero artículo 112 del Código Sanitario bajo los siguientestérminos:Artículo 112°. – Sólo podrán desempeñar actividades propias de la medicina, odontología, nutrición, química y farmacia, medicina veterinaria, u otras relacionadas con la conservación y restablecimiento de la salud, quienes poseen el título respectivo otorgado por la Universidad de Chile u otra Universidad reconocida por el Estado y estén habilitados legalmente para el ejercicio de sus profesiones.Asimismo, se busca incorporar el siguiente artículo 117 bis al Código Sanitario vinculado a la medicina veterinaria:Artículo 117 bis. – Son actividades propias de la medicina veterinaria, los procesos de diagnóstico, pronóstico, tratamiento e intervención clínica o quirúrgica, realizados sobre el cuerpo, comportamiento o muestras de uno o más animales, con objeto de restablecer la salud animal y/o proteger la salud poblacional, velar por la salud y bienestar animal en las cadenas productivas, bioterios y espacios que mantengan y gestionen animales, además de la inspección sanitaria de productos y subproductos de origen animal, actuando en la prevención, control o erradicación deenfermedades con posibles consecuencias directas o indirectas en la salud pública. Se podrán 1 También se comunica por medio de este oficio, la modificación del Código Sanitario para introducir a los nutricionistas como profesionales de la salud. Delegar tareas auxiliares o complementarias en técnicos veterinarios o agropecuarios, bajo la supervigilancia y responsabilidad de un médico veterinario. b) Asociación Gremial y estándares de éticaLa regulación de las
Caso clínico: Reporte del 1° Caso de Esporotricosis Canina en Chile.
Nota basada en el artículo de investigación de: Ailén D.; Carlos González. Belén Rivera, Isidora Mercy y Pamela Thomson. Titulado: Challenging frontiers: Canine sporotrichosis due to Sporothrix brasiliensis, first case in Chile. El objetivo de este informe es describir el primer caso de S. brasiliensis en un perro doméstico en la Región Metropolitana, Chile. La importancia de este hongo zoonótico va en crecimiento y es urgente la implementación de un enfoque de Una Salud (ONE HEALTH) , que integre esfuerzos de salud humana, animal y ambiental, es esencial para mitigar el impacto de esta enfermedad emergente. CASO CLÍNICO Llega a consulta una hembra dálmata intacta de 5 años fue remitida para una segunda opinión a una clínica veterinaria el 15 de febrero de 2023 con antecedentes de un año de evolución gradual de la piel con un patrón ulcerativo que afectaba las extremidades distales y la frente. La paciente no tenía antecedentes de haber viajado hacia o desde áreas endémicas donde se haya descrito previamente S. brasiliensis, ni antecedentes de haber estado en contacto con gatos domésticos sanos o infectados. La propietaria informó que había sido tratada con altas dosis de prednisona y antibióticos, pero con sin mejoría. Al examen físico presentó alopecia cicatricial multifocal, eritema, diversas fístulas con varios canales de drenaje y lesiones cutáneas ulcerosas con pus ( Fig. 1 ). El paciente se encontraba levemente letárgico, con signos de dolor moderado y puntuación de condición corporal de 4/9. Los ganglios linfáticos estaban dentro de los parámetros normales. En la primera cita se realizó citología con hisopo que mostró inflamación neutrofílica, neutrófilos degenerados, macrófagos vacuolados, no se encontraron microorganismos ni queratinocitos nucleados. En esta oportunidad se solicitó cultivo bacteriano y antibiograma del corte de las lesiones, además de hemograma y perfil bioquímico. En espera de este resultado, al paciente se le administró una dosis única de cefovecina a dosis de 8 mg/kg (Zoetis, Las Condes, Chile). Figura 1 . Paciente con lesiones ulceradas, húmedas y sanguinolentas distribuidas en extremidades anteriores, posteriores y cara. El hemograma completo reveló anisocitosis leve, poiquilocitosis, policromasia, neutrófilos degenerados, desviación izquierda, normocítica normocrómica y anemia regenerativa; mientras que la bioquímica sanguínea elevó la fosfatasa alcalina (500 UI/L). El cultivo y antibiograma mostraron sensibilidad de Staphylococcus pseudointermedius a enrofloxacino; clindamicina; eritromicina y vancomicina. Al perro se le recetó prednisona 1 mg/Kg (Laboratorio Chile, Ñuñoa, Chile) y enrofloxacino 5 mg/Kg (Rostrum, Drag Pharma, Quilicura, Chile) durante 15 días; después de ese período, no se observaron signos de mejoría. Se realizó una biopsia incisional de una de las lesiones ulcerosas ubicadas en la extremidad anterior derecha para análisis histopatológico. El estudio histopatológico reveló hiperqueratosis, acantosis y ulceración a nivel epidérmico. Mientras que, el tejido dérmico y subcutáneo mostró la presencia de una intensa inflamación piogranulomatosa, que consistió principalmente en histiocitos epitelioides, células gigantes multinucleadas. En el tejido circundante había infiltración con neutrófilos y linfocitos. Se detectaron numerosos elementos fúngicos dentro del citoplasma de los histiocitos o, ocasionalmente, de células gigantes multinucleadas. Por lo general, se caracterizaban por estructuras parecidas a levaduras, redondas u ovaladas, con una pared celular gruesa y refringente, que a menudo aparecían como grupos. Los elementos fúngicos fueron positivos a la tinción PAS, lo que indica la presencia de paredes celulares fúngicas ricas en polisacáridos. Se observó afectación de algunos pequeños vasos sanguíneos con signos de vasculitis o trombosis asociada a áreas necróticas ( Fig. 2 ). Figura 2 . A. La biopsia de piel muestra hiperqueratosis, acantosis y ulceración a nivel epidérmico, con una costra necrótica gruesa (flecha delgada). Mientras que el tejido dérmico y subcutáneo mostró la presencia de intensa inflamación piogranulomatosa nodular con fistulización (flecha gruesa). Tinción H/E 40x. B. A mayor aumento la inflamación piogranulomatosa subcutánea que consistía principalmente en histiocitos y linfocitos epitelioides, con presencia de menos neutrófilos. Se detectaron algunos elementos fúngicos positivos a la tinción PAS dentro del citoplasma de los fagocitos. Tinción PAS 1000x. Posteriormente, se recomendó tomar un nuevo procedimiento de muestreo de las lesiones restantes y enviarlo al Laboratorio de Microbiología Clínica y Microbioma, de la Facultad de Medicina Veterinaria de la Universidad Andrés Bello. En espera de los resultados del cultivo fúngico, se inició clotrimazol tópico al 1% dos veces al día (Laboratorio Chile, Santiago, Chile); baños con miconazol 2% + clorhexidina 2% (Regepipel, Drag Pharma, Quilicura Chile) dos veces por semana y terbinafina oral 40 mg/kg/una vez al día (Laboratorio Chile, Santiago, Chile) [ 12 ], durante cinco semanas y se realizó una nueva revisión. hecho, donde el propietario no vio ninguna mejora. La identificación polifásica se realizó en una cabina de bioseguridad BSL-2. Inicialmente se realizó un examen microscópico directo de la muestra con tinción Diff Quick, donde se observaron blastoconidias escasas. Luego, la muestra de tejido se picó y se sembró en agar glucosa Sabouraud (SGA) que contenía cloranfenicol (0,05 g/l) y cicloheximida (0,4 g/l) (Merk, Rahway, Nueva Jersey, EE. UU.), y se incubó a 25 °C y 37 °C durante 10 días. Las características macro y micromorfológicas de la colonia permitieron la identificación presuntiva de Sporothrix spp. Mientras tanto, el estudio genotípico de la colonia aislada incluyó la extracción de ADN realizada con el kit Quick-DNA Fungal/Bacterial (Zimo Research, Irvine, CA, EE. UU.), siguiendo las instrucciones del fabricante. La amplificación por PCR se realizó utilizando los cebadores universales ITS5, ITS4 y calmodulina. Las secuencias obtenidas fueron editadas, ensambladas y analizadas comparando la similitud de nucleótidos utilizando la herramienta BLAST del Centro Nacional de Información Biotecnológica (NCBI). Las secuencias de aislados que presentan 100% de identidad genética con S. brasiliensis (código de acceso OR852420, PP083686). La concentración mínima inhibitoria (CMI) se determinó mediante microdilución en caldo, según el documento M38-A2 del Instituto de Estándares Clínicos y de Laboratorio (CLSI) (estándar CLSI M38) [ 13 ]. Los medicamentos probados fueron anfotericina B (AMB), fluconazol (FLC), itraconazol (ITR), ketoconazol (KET), posaconazol (POS), voriconazol (VRC) y terbinafina (TRB) (Sigma-Aldrich, St. Louis, MO, EE.UU). Brevemente, se preparó un inóculo de cada cepa de 1-5 × 10 4 conidios/ml en solución salina estéril, incluidas las cepas. Las CMI se determinaron mediante inspección visual después de 48 a 72 h de incubación a 35 ° C (estándar CLSI M38) [ 13 ]. Los azoles demostraron buena actividad contra